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ANOREXIA NERVIOSA II

 

 

TRASTORNOS ALIMENTARIOS (II)

 

 

“Lo que suele empezar con la práctica inocente de dietas acaba convirtiéndose en una autentica obsesión por bajar de peso y por la alimentación, si bien estos extremos son negados por los anoréxicos, que no tienen conciencia de su enfermedad”.

Aunque no se conocen con exactitud las causas que pueden originar la anorexia sí es cierto que no se trata sólo de factores individuales y familiares del paciente. Los modelos socioculturales que nos rigen en la actualidad y que nos bombardean diariamente diciéndonos como debe ser el “triunfador” de nuestros tiempos nos ofrecen imágenes de cuerpos perfectos que desdeñan el exceso de peso por ser poco atractivo y presentan la delgadez como signo de belleza y salud. Si bien es cierto que la obesidad es un serio problema que puede acarrear consecuencias importantes en nuestro organismo también lo es que estar excesivamente delgado por voluntad propia resulta igual de nocivo, perjudicial y enfermizo.
Nos dejamos convencer de que en nuestra sociedad sólo son felices los poseedores de cuerpos 10, bellos y esbeltos como una escultura renacentista, a los que “gracias” a su estética corporal ya se les atribuye inteligencia y mucha clase; supuestamente estos arquetipos no tienen problemas, consiguen lo que quieren y pueden permitirse ir tranquilos por la vida porque gracias a su “look” a estos héroes de cómic nada puede vencerles. La realidad sin embargo es muy distinta, aunque a los ojos de sectores más susceptibles y manipulables, como el adolescente, no siempre está tan claro. La anorexia nerviosa se considera un síndrome psiquiátrico, observado principalmente en mujeres jóvenes y caracterizado por un rechazo a la ingesta de alimentos, lo que produce un rápido y alarmante enflaquecimiento extremo. Esto significa que hay un trastorno del comportamiento alimentario que responde a una percepción distorsionada del propio cuerpo y que conlleva una decisión de adelgazar a toda costa, ya que aunque la persona esté demasiado delgada siempre se ve gorda. Con este objetivo, marcado también por el temor excesivo a engordar, el enfermo va reduciendo y suprimiendo el consumo de alimentos a la vez que, por lo general, aumenta el de laxantes, diuréticos y otras sustancias que teóricamente le ayudaran a adelgazar así como la práctica exagerada de ejercicio físico.
La anorexia suele aparecer entre los 14 y los 18 años y sobretodo en mujeres aunque por desgracia en los últimos tiempos está descendiendo la edad de inicio del problema y está aumentando el índice de incidencia de la enfermedad entre los muchachos. Lo que suele empezar con la práctica inocente de dietas acaba convirtiéndose en una autentica obsesión por bajar de peso y por la alimentación, si bien estos extremos son negados por el paciente que no tiene conciencia de estar enfermo. Así, poco a poco van produciéndose fallos orgánicos y psíquicos consecuencia de la mala o escasa nutrición. Se debilita el corazón y disminuyen la frecuencia cardiaca y la tensión arterial, aparecen la anemia por falta de hierro y proteínas y los trastornos gastrointestinales, como por ejemplo indigestiones después de la escasa comida que se consume, y disminución del peristaltismo intestinal, lo que produce sensación de hinchazón y flatulencia acompañados de dolores abdominales y de estreñimiento, hay anomalías hormonales que en las mujeres se manifiestan en amenorreas, es decir, desaparece la menstruación, se dan también problemas de sueño, caída del cabello a la vez que aparición de vello muy fino por todo el cuerpo, la piel está muy fría y se torna amarillenta y hay una sensación lógica de cansancio y debilidad.
Psíquicamente aparecen síntomas como ansiedad, trastornos afectivos, depresión e irritabilidad y la persona se vuelve introvertida con tendencia a aislarse socialmente, lo que unido a un fuerte sentimiento de tristeza puede provocarle ideas de muerte e incluso de suicidio.
En la anorexia nerviosa podemos distinguir dos subtipos: el tipo restrictivo y el compulsivo purgativo. Con el objetivo común de reducir la ingesta de calorías la táctica para conseguirlo es distinta en cada caso. Mientras que el primero pierde peso debido a la limitación y restricción severa de alimentos, principalmente de hidratos de carbono y grasas, así como con la práctica desmesurada y obsesiva de ejercicio físico, el tipo compulsivo suele comer en exceso llegando a darse auténticos atracones de comida tras los cuales se siente culpable por lo que suele recurrir a purgas y laxantes e incluso a la inducción del vómito, actitud que se identifica con la bulimia.

Rosa Maria Canas ©2017