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LA ALIMENTACIÓN

SEGÚN LOS GRUPOS SANGUÍNEOS (VI)  

 

GRUPO AB: EL ENIGMA 

 

“La fusión de los sedentarios y tolerantes A y de los nómadas y bárbaros, aunque más equilibrados, B ha dado lugar a la aparición del más reciente grupo sanguíneo: el AB”.

Si puede afirmarse con toda seguridad que el grupo sanguíneo 0 es el más antiguo de todos, ya que se remonta al hombre de Cromagnon de hace 40.000 años a.C, y los grupos A y B son relativamente modernos, puesto que no tienen más de 15.000 a 25.000 años, el tipo AB es el más reciente y moderno de los cuatro. Históricamente se le atribuyen poco más de 1000 años de antigüedad y en realidad es un grupo raro y poco frecuente.

El tipo AB empezó a existir hace entre diez y doce siglos cuando los caucásicos del grupo A y los mongoles del tipo B se mezclaron para invadir los restos de las civilizaciones occidentales declinantes, como el Imperio Romano. Esta mezcla de invasores del este con lo que quedaba de una civilización occidental europea en decadencia tuvo como resultado la aparición de un nuevo grupo sanguíneo, el AB, cuyo perfil responde a la fusión de la tendencia sedentaria y tolerante de los A y nómada y bárbara, aunque más equilibrada, de los B. En consecuencia los AB han heredado las tolerancias alimenticias de ambos tipos de sangre y han mejorado su sistema de defensa para luchar contra las infecciones microbianas por lo que son menos susceptibles a padecer alergias o enfermedades autoinmunes. Por el contrario sí pueden tener cierta predisposición a sufrir determinados tipos de cáncer.

El tipo AB es un personaje adaptado a la vida moderna, puesto que él mismo es antropológicamente reciente, y que puede responder al medio ambiente que le rodea de una forma casi camaleónica. Sus pautas dietéticas se ajustarán a lo que es apropiado y contraindicado para los grupos A y B si bien con algunas excepciones puesto que alimentos que convienen a uno de estos grupos a veces perjudican al otro.

Los AB tienen una mayor elección entre los pescados que entre las carnes. Aunque están genéticamente adaptados para el consumo de carne, como los B, su producción de ácido gástrico para digerirla y metabolizarla con eficacia es baja, como los A, por lo que es recomendable que eviten determinadas carnes rojas, así como el pollo y consigan su aporte de proteína animal a través de huevos o de pescados, como el salmón, el besugo o la sardina.

En la gama de lácteos el grupo sanguíneo AB ha heredado las ventajas de los B en cuanto a tolerancias pero cuenta también con los problemas que presentan los A a la hora de consumir estos productos. Es por ello que los más indicados para los AB son el kéfir y el yogurt y en caso de tomar leche deberían preferir la de cabra o la de oveja. Por el contrario les es aconsejable el consumo diario de vegetales, entre los que cuentan con una amplia lista donde elegir; a excepción del maíz, el rábano y algunos pimientos. En cuanto a frutas, las intolerancias del grupo A se reflejan en el AB y es por ello que deben optar por las más alcalinas para no irritar su sensible estómago y facilitar la digestión. A excepción de la piña, las frutas tropicales como el mango o el caqui, por ejemplo, no deberían estar presentes en la dieta de los AB.

El aceite de oliva es el más aconsejable para el grupo sanguíneo AB si bien puede consumir también el de linaza que tendrá un efecto neutro en su organismo; no le resultará tan beneficioso como el de oliva pero tampoco le comportará ningún riesgo para su salud. Contrariamente, los frutos secos y las semillas ofrecen una amplia variedad de la que pueden gozar los AB aunque deben comerlos en pequeñas cantidades y con moderación puesto que contienen una lectina inhibidora de la insulina y esto puede provocarles una hipoglucemia con el consiguiente descenso de los niveles de azúcar en sangre. Lo mismo ocurre con determinadas legumbres, como por ejemplo las alubias, que afectan la producción de insulina en los A y por tanto también los AB. Si este tipo de sangre quiere comer legumbres, necesarias en la dieta equilibrada, mejor que opte por las lentejas, que aunque no son aconsejables para los B ayudaran a prevenir ciertos tipos de cáncer en los AB.

Por lo que respecta a los cereales, las pautas para el grupo AB coinciden con las recomendaciones para los A y los B respectivamente. Mejor que limiten el consumo de trigo, eliminen el de maíz y opten por la avena. Las harinas de arroz o de soja son buenos substitutivos para la harina de trigo.

Finalmente hay que destacar que los AB se benefician del consumo de las especias en general, aunque con excepciones como es el caso de la pimienta, entre algunas otras. No puede decirse lo mismo de los condimentos que en su gran mayoría les perjudican: pueden alegrar sus platos con mostaza pero los empeoraran si les añaden cualquier producto que en su composición incluya vinagre.

Rosa Maria Canas ©2015