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LA ALIMENTACIÓN

SEGÚN LOS GRUPOS SANGUÍNEOS (V)  

 

GRUPO B: EL NÓMADA 

 

“La capacidad de adaptación del tipo B, representado tanto por agricultores como por guerreros, permite a este grupo llevar una dieta más amplia y variada que los demás grupos sanguíneos”. 

El grupo sanguíneo B al parecer surgió entre las tribus mongoles y caucásicas en la India o la región de los Urales asiáticos si bien se desarrolló en las montañas del Himalaya durante el periodo comprendido entre los años 10.000 y 15.000 a.C. La trashumancia y la necesidad de desplazar el ganado de un lugar a otro, a fin de aprovechar el pastoreo y las condiciones climáticas óptimas, hicieron que los mongoles transportaran el gen del tipo B a través de Asia convirtiéndolo así en la característica de los habitantes de las planicies eurasiáticas.

Sin embargo, este grupo de pastores nómadas evolucionó de dos formas distintas dando lugar a dos tipos de individuo, que si bien tenían el mismo grupo sanguíneo, sus características eran diferentes debido a su modo de vida. Por un lado se desarrolló en el sur y en el este de Asia una sociedad agraria y sedentaria que se alimentaba de los productos lácteos y de la carne que le daban sus animales, mientras que por otro lado, el norte y el oeste asiáticos fueron conquistados por tribus nómadas y guerreras. Si bien los primeros, marcadamente pacíficos, se basaron en la agricultura y se organizaron para sacar el máximo provecho de la tierra y del clima inventando complejos sistemas de cultivo y regadío, las tribus nómadas estaban formadas por jinetes hábiles que se dedicaban a las conquistas de nuevos territorios extendiendo así su tipo de sangre B hasta el este de Europa.

Con esta evolución histórica resulta comprensible que los B se caractericen por su capacidad para desplazarse y adaptarse a los nuevos lugares así como para comunicarse con su entorno. El hecho que el tipo B esté representado tanto por agricultores como por bárbaros indica su facilidad de adaptación, lo cual se refleja en un sistema digestivo más tolerante que le permite llevar una dieta más amplia y variada que los demás grupos sanguíneos. En general su principal problema no son las enfermedades más comunes actualmente puesto que los B se enfrentan bien al estrés, sino las alteraciones de su sistema inmunitario, que puede controlar con una alimentación equilibrada que incluye elementos que otros grupos deberían suprimir para mantenerse en un buen estado de salud.

En líneas generales puede decirse que al grupo sanguíneo B le sientan mejor los pescados que las carnes, aunque ciertos tipos de carne también le están permitidos, como el cordero o el conejo. El pollo, tan extendido en nuestra dieta cotidiana, no es un alimento que debiera estar presente en la mesa de los B puesto que contiene un determinado tipo de proteína que perjudica a este tipo de sangre. Los pescados, por el contrario, incluyen una larga lista en la que ocupan un lugar destacado los peces de aguas profundas, como el salmón. Por lo que respecta a los mariscos no son alimentos que beneficien al grupo B  puesto que los digiere de forma deficiente.

Contrariamente al resto de tipos sanguíneos el B es el único que puede permitirse consumir casi la totalidad de productos lácteos; de hecho este tipo de alimentos se introdujo de forma predominante en la dieta humana durante el desarrollo de este grupo de sangre. Si bien hay lácteos que no le aportaran un beneficio extra para su salud, como por ejemplo la mayoría de quesos, hay que destacar que tampoco le perjudicarán sino que tendrán un efecto neutro en su organismo. En cuanto a los aceites y las grasas, el tipo B es más selectivo siendo el aceite de oliva el que debería incorporar diariamente a su dieta para contribuir a sus buenas digestiones y a su funcionamiento intestinal.

Teniendo en cuenta que el grupo sanguíneo B es generalmente el más vulnerable a problemas con su sistema inmunitario se le aconseja consumir vegetales de hoja verde puesto que en su composición se encuentra el magnesio, de potente acción contra los virus. De todos modos los B se mueven bien en el mundo vegetal y tan solo algunas verduras como alcachofas o rábanos, entre otras, no le son aconsejables. También son pocas las frutas de las que este grupo debiera prescindir puesto que el nivel ácido-alcalino de su sistema digestivo suele estar bien equilibrado. Esto le permite ingerir frutas que para otros tipos de sangre pueden resultar demasiado ácidas. La piña y las uvas, por ejemplo, le aportaran grandes beneficios.

Si bien resulta evidente la variedad de la dieta para los B la mayoría de semillas, frutos secos y legumbres no son buenas opciones para este grupo sanguíneo; piñones, semillas de sésamo o garbanzos, por citar algunos, no son los alimentos más adecuados para personas con este tipo de sangre. Por otro lado, mientras que el arroz y la avena son excelentes alimentos a disposición de los B no deberían consumir trigo ni centeno.

Finalmente respecto a las especias, condimentos y bebidas la lista donde el grupo B puede elegir es muy amplia, sólo una recomendación… evite el Ketchup!

Rosa Maria Canas ©2015